El vino natural ha ganado popularidad en los últimos años, especialmente entre los amantes de los productos orgánicos y sostenibles. A diferencia del vino convencional, el vino natural se produce con poca o ninguna intervención en la bodega. Esto significa que no se utilizan aditivos ni sulfitos y que las uvas provienen de cultivos orgánicos. Este tipo de vino suele tener un perfil de sabor único, con una mayor expresión del terroir y de las uvas utilizadas.
